La punta de su miembro
Con más receptores de placer que el resto de su herramienta, la punta del pene es el nexo entre todos los nervios sexuales masculinos. Pero tienes que ejercer la presión correcta, de lo contrario, lo harás retroceder por una sobrecarga sensorial.
Instrucciones para la manipulación: Prueba el truco del "lápiz labial": con él boca arriba y su pene apuntando al techo, sostén la base de éste con tus dedos (no cerrados en puño) para estabilizarlo. Roza la punta del pene con tus labios cerrados, pero relajados, frotándola contra tu boca húmeda como si aplicaras lápiz labial. Intensifica la sensación abriendo tus labios un poco y frotando la punta entre ellos. Toma en tu boca todo el extremo de su miembro y vuelve a frotar la punta con tus labios. El sentirá mayor humedad y estrechez. Y verte "trabajar" le parecerá un banquete.
El pliegue entre sus testículos
¿Te has fijado en esa especie de costurita que separa sus gemelitos? Bueno, pues ese punto tiene más capacidad para concentrar la pasión de lo que pensabas. Esta senda de placer, rica en nervios, recorre de arriba abajo el escroto. Pero no se le da al área la atención que merece porque pocas mujeres (y pocos hombres) piensan que vale la pena.
Instrucciones para la manipulación: Para estimular el pliegue, tienes que tomar la iniciativa. Pero anda con cuidado, porque el área es muy sensible. Acuna sus "joyas de familia" en una mano, y presiona suavemente la punta de los dos primeros dedos de la otra manos en el pliegue (cerca del sitio en que los testículos se unen a la base del pene). Baja suavemente los dos dedos hasta que llegues a la parte inferior del escroto. Mientras juegas con sus gemelitos, sube de nuevo los dos dedos. Los dos tipos de estímulo en sincronización lo excitan de verdad. Nunca más dejará que pases por alto esta zona.
Su frenillo
Cuando hablamos de frenillo nos referimos a ese pequeño pellejito de piel bajo el pene, que conecta la punta del miembro con el resto del equipo. Como está fuera del trillado sendero de la pasión no recibe mucha atención amorosa, pero los expertos consideran que es un verdadero tesoro escondido. Un montón de nervios se unen en este punto, así que cuando lo tocas provocas una alucinante reacción en cadena.
Instrucciones para la manipulación: Esta maniobra para estimular el frenillo lo dejará sin respiración. Mientras sostienes la base del pene con una mano, haz lentos círculos con la lengua alrededor de la punta. Cada vez que pases por el frenillo, dale un par de rápidos toquecitos con la punta de la lengua, y vuelve a pasar ésta por el resto del extremo del pene. Al mismo tiempo, mueve tu mano de arriba abajo. El te responderá con una sinfonía de gemidos y gruñidos… seguida por un clímax tan estruendoso que probablemente despierte a los vecinos.
Zonas erogenas del Hombre. 3 de 3
Publicado por
Victor Ch.




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